Azul Urdaneta

By | November 4, 2014 at 4:04 am | No comments | Poesía

Simonny Azul Urdaneta (Valencia, 1978). Licenciada en Educación, Lengua y Literatura de la Universidad de Carabobo. Magister en Educación Mención Lectura y Escritura. FACE-UC con estudios de Postgrado en la Maestría de Literatura Venezolana. Actualmente es profesora en la Universidad de Carabobo, actriz y productora de Globo Azul Teatro y Directora de la Escuela de Teatro “Ramón Zapata”. Facilitadora de talleres de creación literaria de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello en el estado Carabobo. Ha publicado dos ediciones de su poemario Los cuentos de hadas no hablan de sexo (Departamento de Publicaciones FACE UC); Separata (Dpto. Literatura, Dirección de Cultura UC, 2000); Mi calle de una acera (Alcaldía de Naguanagua, 2002) y Líbrame (Fundación Editorial El perro y la rana, Ministerio de la Cultura, 2005).

 

Poro

Diminuto ahora
guarda
aquel de mí que fui en el palpito
cuando más grande era
para decirlo

allí
de muerte más por dentro
que por fuera
está llegando de a poco
como la mañana se hace
de sentir que llega

porque no hay alguna otra vuelta
que dar en torno a sí

y el cifrado de arena
que en el baile el viento escribe
se revela

al ojo olvidado en sueño:

ser la luz del mundo en cada voz

respira bajito entonces corazón
aguarda lo grande
que está naciendo hablado

en el silencio

 

Estrato Granuloso

Como las piedras
en los caminos nudos
duelen de pronto
y rompen
en llanto sin querer
y rompen
de a poco
en los mismos rincones
la piel
no podré
decir más:
tropezaré
y luego todos
nos levantamos
porque de pronto
la mañana solo es ésta
y caímos tanto que no hay
remiendo para todo dentro
de esta limitanza que somos
que con más compasión
nos veremos al espejo
ya cuando no nos
refleje

 

Estrato Lúcido

Y cuando despierte y sepa
porqué
todo ha pasado así
como lo que siempre
regresa y no se ha ido

es para ver la luciérnaga
que me acerco
y abro más los ojos todos

y del mal que hablamos
cuando la espalda un giro nos da
y de pronto
nada
nada parece duro
ni el suelo que creemos
nos sostiene

y esto suave de mi pecho
no es una piedra que late
gira sobre sí y en torno a algo
siempre
más luminoso

te digo entonces
de esta forma
que despierto
solo
cuando nadie está
para contarlo

 

Deslave

Como deslaves las venas
ceden
andar en la corriente
de lo humano
vale más en descenso
fácil resulta entonces
pero la luz más luz quiere
todavía

y salimos de tabernas
con el vino de mirar
amanecer
lo que nos recuerda el cielo
su lenguaje de señales

subir la frente quedar
cegados
y que tu mano sea la mía
cuando no hay más nada
que saber
que no nos haya dicho ya
el terrible resplandor
nuestro silencio

 

Nacimos libres, responsables y sin excusas
Sartre

Cuadrícula

Cuadrícula piel que registra
cifras y signos
sumatoria de voces
se esconden
tejido adentro
ha de ver el día claro
la más pura orilla

porque las piedras y el río
y el impulso de la ola y los ojos
frontales de la miseria
el miedo y su parálisis
también guardaron cada una
de sus letras en alguna
habitación
para ya no dejar más
pero hoy
que se abren puertas y ventanas
y correr no es más ligero
que volar
es siempre
lo que nos ha de alcanzar
lo que nos toca.

 

Asiento

Por un par de pliegues
las ventanas

dejan entrar y se
refractan

nos entregan las formas
del sueño y al instante

ya miles de párpados
de par en par y esto

que llaman piel es un
tamiz una estrella

y de tanto ver ubicuo
pensar es confuso

tanto ruido afuera
tantas voces dentro

la boca
entreabierta

y en algún flanco un niño
clama por mí

con insistencia

o se debe terminar
la palabra
a medio blanco
pizarrón

y las mil miradas de la espalda
o la laguna ha contado
dos mil ondas
en tanto tú dormías
mirando lo profundo en mil lugares

pesa tanto la cabeza
colgante de mi mano

gira y se enrolla
roza
la palma al pulso
del índice que la empuja

cuando aquí el juego ha tomado
el asiento
de la vida

 

Dime si voy

Dime si voy a alguna parte

si en esta parálisis
la vida baja frente a mí
en los caminos internos
y no
regresa tan rápido

si de pronto ahora
que escribo en esta máquina
mirando la ventana

no en mi libreta
de bolsillo
callejera
si ahora que creo
saber tanto de mí

la tensión
las arterias
el órgano llamado
corazón

sus disfunciones
congénitas
y aprendidas

las correctas leyes
del hablar
y el escribir
me cuesta tanto

estar en lo poco
no más echarme a rodar
como las piedras

despedirme de ti
como decir:
hasta mañana

la única pregunta
importante es acertijo
el sueño repetido del silencio

entonces
basta ya
es un mareo continuo

la pesadez de este tiempo
que no se va
que no llega

digo que sí
que sí estaré en luchas
por causas justas

y me olvido de la casa
y las manías de orden

se hace lo del instante
se reduce a diez minutos
bibliotecas familiares

y por el borde de la calle
la esperanza es un hilo
que a veces se contempla
con el ritmo
discontinuo
del espacio donde aún
sin querer
te guardo