Erika Reginato (Poesía bilingüe)

By | April 20, 2013 at 3:24 pm | 5 comments | Poesía

Erika Reginato. Caracas, 1977. Poeta, ensayista, traductora y antóloga es licenciada en Letras de la Universidad Central de Venezuela. Se graduó con el Trabajo Especial de Licenciatura: Lectura y análisis de la antología de Giuseppe Ungaretti “Vida de un hombre”. Ha trabajado con la Casa de la Poesía Pérez Bonalde de Caracas donde tradujo a de poetas italianos Milo De Angelis, Alessandro Ceni y Davide Rondoni. Su obra poética ha sido traducida al catalán, inglés e italiano. Sus poemas han participado en varias antologías: -En obra- Antología de poetas venezolanos (Gina Saraceni, Equinoccio, U.S.B. 2008), La Maja desnuda (antología del programa radial de Nidia Hernández, Caracas. 1999), Antología de versos de poetisas venezolanas (Astrid Lander, Caracas, 2006). Algunos de sus libros son: Día de San José (editorial Eclepsidra, Caracas, 1999), Campo Croce. Antología poética 1999-2008 (Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2008), Campocroce (2000-2007) edición bilingüe, introducción de Milo De Angelis (Archivio della Poesia del 900. editorial Sometti, Italia, 2008). El ensayo: Cuatro estaciones para Ungaretti (editorial Eclepsidra, Instituto italiano de cultura, Caracas, 2004) y algunas de sus traducciones: Antología poética de Milo De Angelis, (Monte Ávila Editores, 2007), Caminos del agua. Antología de poetas italianos del segundo Novecientos (Monte Ávila Editores, 2008), El bar del tiempo y otros poemas de Davide Rondoni. (Monte Ávila Editores, 2008). En Italia ha organizado presentaciones homenaje al poeta García Lorca (Biblioteca de Thiene, 2011) y al chileno Pablo Neruda (Biblioteca de Thiene, 2012).
Correo: freyadea@gmail.com

 
 
El peregrino

Y le queda una hoja árida
que tiembla. Y el viento sopla. Y el peregrino,
encogido sobre su inmóvil vida,
parece que ahora se mueva por su camino.

Giovanni Pascoli

 

 

 

 

Esta mañana
fui a despojarme al río Brenta.

Coloqué cenizas en mis brazos,
me senté en los bordes de las piedras,
recogí peonías,
temores, tormentas.

Recé para aclarar mis penas.

En mis manos crecían
valles de nardos silvestres,
el atardecer en las estacas de San Pedro.

Al fondo escuché
la voz débil de un anciano.
Caminaba con un poco de frío en los pies
en compañía de la muerte.
Veía su casa, el jardín,
se despedía de sus padres todo el tiempo.

El peregrino se sumergió en el río
para contar los peces, la tenue luz,
las plegarias de sus latidos al evaporarse.

Al poco tiempo
el aire se hizo estrecho.

 

Il pellegrino

E gli resta una foglia inaridita
che trema. E il vento soffia. E il pellegrino,
curvo sopra la immobile sua vita,
par che muova ora, per il suo cammino.

Giovanni Pascoli

 

 

 

 

Questa mattina
sono andata a purificarmi nel fiume Brenta.

Ho sparso cenere nelle mie braccia
mi sono seduta sul bordo delle pietre
raccolsi peonie,
timori, tempeste.

Ho pregato per dissipare le mie sofferenze.

Nelle mie mani crescevano
valli di nardi silvestri,
il tramonto negl’intagli di San Pietro.

In lontananza ascoltavo
la voce debole di un anziano.
Camminava con un po’ di freddo ai piedi,
in compagnia della morte.
Vedeva la sua casa, il giardino,
si congedava dai suoi genitori per tutto il tempo.

Il pellegrino s’immerse nel fiume
per contare i pesci, la tenue luce,
le preghiere dei suoi battiti all’evaporarsi.

In poco tempo
l’aria si fece stretta.

 

 

Calle Campo de Aviación
 
Esta noche
mis tíos ríen a lo lejos,
surcan los prados.

En el granero la abuela esconde
los gusanos de seda,
las semillas de ciruelas,
fotografías de pilotos,
las manchas del carbón.

Ellos se sientan alrededor
del tronco de pino grueso,
para resguardar los secretos.

En la casa de mis tíos
las ventanas se abren en verano
para escuchar en los pasillos
el rocío de los muertos,
las cosechas de otras estaciones.

Nicoló, el bisabuelo,
nos espera en las escaleras
para mostrarnos en la transparencia del cielo
el terreno de la serenidad.

¡Dios, levanta mi cabeza,
déjame ver el techo!

 

Via Campo Aviazione
 
Questa notte
i miei zii ridono in lontananza,
arano i campi.

Nel granaio la nonna nasconde
i bachi da seta,
i noccioli delle prugne,
fotografie di piloti,
le macchie del carbone.

Si siedono intorno
al tronco del grosso pino,
per proteggere i segreti.

Nella casa dei miei zii
le finestre si aprono in estate
per ascoltare nei corridoi
la rugiada dei morti,
i raccolti di altre stagioni.

Nicolò, il bisnonno,
ci aspetta sulle scale
per mostrarci nella trasparenza del cielo
il terreno della serenità.

Dio, solleva la mia testa,
lasciami vedere il tetto!

 

 

El final del viaje
 
La tía sentada en la cocina
escuchaba el fragor del mercado,
los aromas de las montañas del norte
que rodean la aldea,
la armonía de los muertos
en la humedad atrapada
por los muros del sótano.

Elegía los granos de polvo,
las migajas del almuerzo.

Vestida de azul
miraba por la ventana
los robustos pinos,
sus piernas elevadas
entre la brisa, sobre los hombros.

Esta es la aldea de mi viaje:
puentes de piedra,
parques otoñales,
esquinas donde jugaba mi padre,
el eterno retorno de mis ancestros.

Abriré las cortinas,
para sentir el eco de las campanas,
el alivio del cauce turbio.

El bosque asoma los secretos de la tierra.

 

La fine del viaggio
 
La zia seduta nella cucina
ascoltava il fragore del mercato,
gli aromi delle montagne del nord
che circondano il paese,
l’armonia dei morti
nell’umidità catturata
dai muri della cantina.

Sceglieva i granelli di polvere,
le briciole del pranzo.

Vestita di azzurro
guardava dalla finestra
i pini robusti,
le gambe alzate
nella brezza, sopra le spalle.

Questo è il paese del mio viaggio:
ponti di pietra,
parchi autunnali,
angoli delle strade dove giocava mio padre,
l’eterno ritorno dei miei antenati.

Aprirò le tende,
per sentire l’eco delle campane,
il sollievo del torbido fiume.

Il bosco mostra i segreti della terra.

 

 

Retorno

A Giovanna Sicari

Es el avión de retorno
el que nos acerca al cielo.

Aquí nadamos como los peces:
un grito escucha y ofrece la voz.
Es el latido cómplice
que anula el peso.

La ventanilla ilumina el mundo de los muertos,
las nubes descubren el silencio.

El destino
es una línea recta llena de espuma.

 

Ritorno

A Giovanna Sicari

È l’aereo di ritorno
quello che ci avvicina al cielo.

Qui nuotiamo come pesci:
un grido ascolta e offre la voce.
È il battito complice
che annulla il peso.

Il finestrino illumina il mondo dei morti,
le nuvole scoprono il silenzio.

Il destino
è una linea diritta piena di schiuma.

 

 

La vastedad
 
Si éste es tu rostro
no te des vuelta.

Intenta emigrar con otros pájaros.

La sal enceguece,
es opaca,
abre y cierra manos consumidas,
caminos, desvíos,
la vastedad.

Es tarde,
ha llegado el barco
a la última hora del día,
en el canto que desciende
con la voz frondosa
en el campo de los elegidos.

Se eleva mi cuerpo,
la sombra invoca
el agua limpia.

Ahora comprendo
que la muerte no destruye
que sólo vigila
el amor al atardecer,
zarpa de este muelle,
llega al centro del océano.

 

La vastità
 
Se questo é il tuo viso,
non girarti.

Prova a emigrare con altri uccelli.

Il sale acceca,
è opaco,
apre e chiude mani consumate,
cammini, deviazioni,
la vastità.

È tardi,
è arrivata la barca
all’ultima ora del giorno,
nel canto che discende
con la voce frondosa
sul campo degli eletti.

Sì alza il mio corpo,
l’ombra invoca
l’acqua pulita.

Adesso comprendo
che la morte non distrugge
che vigila solamente
l’amore al tramonto,
salpa da questo molo
arriva al centro dell’oceano.

 

 

La casa del viento
 
La casa de mi madre
aún no tiene nombre.

¿Cómo aprenderé a rezar?

¿A quién le ofrezco el dolor de cabeza?

Canto descalza,
repito secretos a los santos,
enciendo velas expuestas al amanecer,
atravieso la humedad de la vigilia,
el olor del milagro.

Coloco una taza de café sobre la mesa.
Observo
cómo la luz de su rostro
mueve las sábanas,
alivia mi cuerpo.

 

La casa del vento
 
La casa di mia madre
non ha ancora nome.

Come imparerò a pregare?

A chi offro il mal di testa?

Canto scalza,
ripeto segreti ai santi,
accendo candele esposte all’alba
attraverso l’umidità della vigilia,
l’odore del miracolo.

Poso una tazza di caffè sul tavolo.
Osservo
come la luce del suo viso
muove le lenzuola,
dà sollievo al mio corpo.
 
 

  • erika

    la amiga Erika Reginato: una gran persona, una gran poeta.
    Zingonia

  • erika

    … de mi amiga la poeta Erika Reginato. Si desean leer una traducción de estos versos los invito a sumergirse en la página de Erika aquí señalada
    Francesco Pellegrino

  • erika

    Stefano Guglielmin

    condivido su fb. ciao!

  • erika

    la fotografa Alejandra Flores quiso tomar el instante en el cual mis ojos no hacían más que recordar la avenida de mi infancia, el vaiven de la ciudad, el dirigir la vida a través del balcón de la casa de mi abuela en la Gran Caracas donde comienza a surgir mi poesía que emgra como mis raíces ancestrales.

  • erika

    Chévere, Erika.
    En estos tiempos, hace bien un poco de poesía :)
    Y estos textos tuyos son muy bellos.
    Gracias por compartirlos.
    Un abrazo, RMB
    Roberto Martinez . Profesor universitario.