Valeria Zurano

By | February 18, 2015 at 7:09 pm | No comments | Poesía

Valeria Zurano (Buenos Aires, 1975). Ha editado los siguientes libros: Barco en Llamas (poesías y cuentos) Escritores Independientes Unidos, Argentina, 2003. Las Damas Juegan Ajedrez, Editorial Alción, Argentina, 2007. El Gran Capitán-Crónica de un viaje al Litoral Ediciones Cortina de Humo, Chile, 2008. El libro de las hormigas Cortina de Humo, Chile, 2009. Operación Claridad, Ediciones Ramos Conspira, Buenos Aires, 2009. Conjuro para detener el temblor, Ediciones Crónica digital, Chile, 2010. La belleza del resentimiento, Editorial El mono armado, Buenos Aires, 2012.
Integra numerosas antologías nacionales e internacionales, entre las que se citan: “Voces con vida”, I Concurso de Cuento Breve, Salón del libro Hispanoamericano Ciudad de México. “Tránsito de fuego”; Jóvenes Poetas Latinoamericanos 1972-1990, por la Casa Nacional de Letras Andrés Bello, Caracas, Venezuela, 2009.
Su obra ha recibido numerosos premios, siendo el más reciente; el Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes, Argentina año 2010.

 
Del libro La belleza del resentimiento
 
 

Esta roca bañada de sangre
cubierta de espuma
herida en lo más profundo de su esencia
confinada eternamente a los designios de las piedras
           No estamos muertos
           estamos pacientes respirando la última voluntad de los círculos
           No estamos muertos sino que simulamos la muerte
           en el hastío de la historia y en la mendicidad actual
pero hay un cansancio de roca erguido en el alma.

 
 

Era inevitable un salto hacia la verdad
la palabra que explicara este silencio
una brasa pequeña ardiendo en la confidencia de la noche
Necesitábamos la obsesión explotando en la cúspide de la médula
la mirada nítida para fulminar la piel del miedo
La furia avanza fatal como la influenza
           se grita justicia para calmar el dolor.

 
 

El rencor es un tatuaje en el dorso del cuerpo
           dibuja un plan silencioso
           siempre es por debajo donde comienza todo
una marca grabada a fuego en el reverso del alma
           el recuerdo fundido en la membrana del ojo
           una palabra oculta en el documento de la herida
He soñado que daba mi brazo para alimentar la descendencia
           de los que llevan la preciosa llave del desagravio.

 
 

A este pequeño rincón me afirmo
a esta pobreza insostenible de ver los árboles desnudos
           y debajo todos revolviendo la basura
En este pequeño rincón que es la sobra de todos los espacios
hago la lanza del lenguaje
lustro el filo de la palabra
           me hiere el hambre del vocablo ausente.

 
 

Encerrada en la costura de mi mueca
zurcí paciente las telas de la ira
           cada puntada en nombre del abandono
           cada hilván para conmemorar el rencor
He cosido con los hilos de mi sangre
la membrana que horadaron para que fuera
           bandera del desaliento.

 
 

Los que paren la ira no saben sufrir en silencio
ellos llevan el estigma de quebrar los objetos
           de hacer temblar las puertas
           de cortar las cuerdas de arremolinar el aire
Pero antes la ira se gesta y es un niño silencioso
           observando desde un rincón de la conciencia
hasta que tiene autonomía y el cuerpo es el huésped
           y la muchedumbre la alimenta y la estructura cae.